Cruce de Historias

Anoche soñé que algo malo iba a pasarme. Cuando desperté, no podía imaginarme hasta qué punto iba a sucederme una desgracia.

Amanece en tierras Escorpión. Los suaves rayos del sol despiertan a una jovencita que pronto se despereza. Es casi una niña, pero muy hermosa: tiene el pelo negro y liso, que le llega hasta la mitad de la espalda, unos vivos ojos verdes y una bonita silueta.

La muchacha se lavó, arregló y vistió con rapidez, cantando una alegre melodía. Salió de su habitación y se dirigió al salón principal, donde se encontraba un hombre de mediana edad sentado delante de una mesita, sobre la que descansaba un suculento desayuno.

-Ah, hola hija. ¿Qué tal has dormido hoy?

-Buenos días, papá. Pues de maravilla, tengo ganas ya de salir.

El hombre se rió.

–Ay, hija mía, primero deberías desayunar, ¿no crees? Anda, siéntate conmigo y al menos prueba un bocado.

La chica rió también, y asintiendo se arrodilló frente a la mesilla. Empezaron a comer y a charlar. Al rato el hombre le dijo a la muchacha:

-Por cierto, ¿recuerdas el discurso de presentación?

-¡Perfectamente! –contestó ella con una gran sonrisa-. Sabes que he estado ensayando mucho. Si quieres te lo recito.

-Adelante. -Ella carraspeó, se colocó un poco y empezó -“Hola, mi nombre es Shosuro Siobhan, actriz en formación del Clan Escorpión. Tengo 15 años, y he sido enviada por recomendación de mi padre, Shosuro Haketsu, a la escuela de las Artes Tsuma*, en la provincia de la Grulla, para terminar mi formación y recibir el gempukku*”.


-¡Estupendo! –esclamó Haketsu-. En la escuela se van a quedar impresionados –se quedó callado un momento-. Lo único que me preocupa es el viaje, así que he hablado con un viejo amigo mío, del Clan Menor del Zorro, para que envíe a su hijo... no recuerdo el nombre, que es bushi*, como yojimbo* tuyo. Así me quedaré más tranquilo.

Miró a Siobhan. Ésta se quedó callada un momento y en seguida asintió. Se acordó del sueño que había tenido esa misma noche. Pensó: “Bueno, al fin y al cabo sólo es un sueño, y si me pasa algo tendré un guardaespaldas para protegerme”. No le hacía gracia tener a un samurai de un Clan Menor como acompañante, pero respetaba a su padre, pues desde que murió su madre él siempre ha tenido mirada triste, y no quería hacérselo pasar mal.

Llegó la hora de partir, y padre e hija se encontraban en la puerta de su casa. Siobhan cargaba un fardo que parecía demasiado pesado para tan largo viaje. Haketsu lo miraba preocupado, y le dijo a Siobhan:


-Hija... ¿no crees que llevas demasiado equipaje? Te vas a cansar cuando apenas lleves medio ri*.

-Pero papá –contestó ella-, ¿cómo quieres que vaya sin ropa de recambio y cosas para lavarme? ¡Quién sabe si encontraré una posada decente en el camino! ¿No pretenderás que huela como... ¡¡como un chico!!?

Haketsu suspiró.

–Ay, Siobhan, si tu madre me viera... quizá haya sido un poco blando estos años. Creo que...

- “Te he mimado demasiado” –dijeron los dos a la vez. Haketsu la miró sorprendido.


-Ya lo sé, papá, me has dicho lo mismo cien veces –dijo ella-. No te preocupes, tú lo has hecho muy bien. Es sólo que... tengo mi carácter.

Ambos rieron. Siobhan le dio un beso en la mejilla a su padre y se puso en marcha.

-¡No te olvides de que tu yojimbo te espera en el siguiente pueblo!

Siobhan se despidió de su padre con la mano, y se perdió en la lejanía. Él se quedó en el mismo lugar hasta que ya no la veía, y regresó a su casa.

Sólo llevaba medio ri de viaje, y Siobhan casi llevaba arrastrando su fardo. Se la veía cansada y bastante enfadada, e incluso iba gruñendo en voz baja.

-Grmmf... maldita bolsa del Jigoku*... ¿por qué... uhmpff... tiene que pesar tanto? Arghf... a lo mejor he metido demasiad... ¡No! –dijo Siobhan para sí-. Todo lo que llevo me hace falta. ¿Cómo podría sobrevivir sin mis vestidos? ¡Pensarían que soy una vulgar heimin*! O peor, sin mis horquillas de pelo o mi maquillaje ¡Qué horror! Sólo de pensarlo me da escalofríos.

En esas cavilaciones estaba cuando por fin llegó a las primeras casas de un pueblo. Miró al frente y las contempló con indignación.

-¡Qué sitio más sucio! ¿A esto le llaman pueblo? Yo le llamaría estercolero o pocilga. ¡Fíjate en eso tirado por el suelo! Y no creo que las gentes de aquí sean mejores. En fin... a ver si encuentro alguna posada mínimamente decente, o al menos que no tenga cucarachas.

Volvió a cargar su fardo y anduvo unos pocos metros antes de volver a tirarlo al suelo. Si de algo estaba segura es de que nadie que no fuera lo bastante estúpido se lo iba a robar, sobre todo porque no iba a poder correr lo bastante rápido si cargaba con eso.


Volvió a cogerlo y en ese momento vio cómo se le acercaba un chico de más o menos su edad, quizá un poco más mayor. Era alto, con unos alegres ojos verdes, pelo castaño recogido en una coleta, y un cuerpo en forma, pero no especialmente robusto, y bien parecido.

El muchacho la saludó cordialmente y trató de ayudarla con la bolsa.

-Hola, ¿puedo ayudarte con eso?


Siobhan se quedó mirando al chico con cara de pocos amigos. Le dio un repaso de arriba a abajo, y vio que no iba mal vestido, llevaba un kimono y un pantalón sencillos, gastados por el uso pero de buena tela. Veía que se trataba de un samurai porque llevaba una katana en el obi*. Luego buscó el mon* y vio en su brazo la imagen de un zorro.

El chico se quedó callado durante la inspección, con cara de sorpresa, y con una mano aún adelantada hacia la bolsa.

-¿Eres el yojimbo que viene a recoger a una actriz Escorpión? –dijo secamente Siobhan.


-Eeeehhh... de hecho, sí. Supongo que tú serás la actriz Escorpión a la que tengo que acompañar –dijo con una sonrisa.

-Efectivamente –contestó con rudeza-. ¿No vas a presentarte?

-Oh, sí, disculpad mi descortesía. Yo soy Kitsune Christopher, servidor del señor Gohei del Clan del Zorro –y se inclinó en una reverencia tanto como daba de sí su espalda, lo que era bastante.

-Ah. Pues yo soy Naom... –se paró e inmediatamente carraspeó y dijo-: Hola, mi nombre es Shosuro Siobhan, actriz en formación del Clan Esc...

-Así que te llamas Siobhan-sama, qué nombre más bonito –la interrumpió con una gran sonrisa en su cara. Siobhan se quedó mirándole con cara de sorpresa, pero inmediatamente reaccionó y continuó con tono de fastidio.


-...actriz en formación del Clan Escorpión. Tengo 15 años y he sido envia...

-¡Anda, 15 años! Igual que mi hermanita Karin. Tendrías que verla, ya es toda una mujer.

Siobhan le echó a Christopher una mirada bastante asesina. No le gustaba que la interrumpieran constantemente cuando recitaba. Volvió a carraspear y dijo más despacio, vocalizando de manera exagerada y con voz más fuerte:

-...He sido enviada por recomendación de mi padre, Shosuro Haketsu...


-¡Ostras! Así que tu padre es el señor Haketsu. Mi padre me ha hablado de él. Dice que eran muy amigos, y que de jóvenes...

-¡¡Quieres callarte!! –gritó ella de pronto-. Estoy intentando presentarme, ¡y tú no haces más que interrumpir mis bellas palabras! No puedo consent...

-Vale, vale, ya me callo, pero no te pongas así, mujer, que no es para tanto. Ehh... ¿por dónde ibas? Decías que venías por recomend...

-¡¡¡¡¡¡Basta ya!!!!!! ¡¡Me estás tocando las narices!! ¡Quiero que te calles el resto del día, que no abras la boca ni para respirar! ¡¿Entendido?!

-Vale, vale, entendi... -se calló de pronto cerrando la boca.


Siobhan le mataba con la mirada, pero se quedó un poco más tranquila. Lanzó un suspiro y se dio la vuelta.

-Vamos, quiero encontrar una posada donde pueda quitarme esta mugre de encima, tengo los zapatos llenos de barro. ¡Ah! –se dio la vuelta y le miró-, y lleva mi bolsa de viaje.

Christopher, con la boca completamente cerrada, asintió con la cabeza, cogió la bolsa y se la cargó al hombro. Entonces marcharon los dos a buscar una posada. A los pocos minutos de andar en completo silencio llegaron a una posada. Entraron y se dirigieron al posadero. Siobhan le dijo:


-Hola, quería tomar un baño y algo de pescado seco para el camino –miró a Christopher-. ¿Tú quieres tomar algo?

Christopher asintió con la cabeza.

–Vale –continuó Siobhan-, ¿el qué?

Christopher la miraba en silencio, y ella se sintió como una tonta esperando que le contestara.

-¡¿Pero bueno, quieres algo?! –todos los clientes se giraron para mirarla.

Christopher volvió a asentir, y levantó un poco las manos, como si fuera a decir algo. Siobhan le miraba perpleja, y el posadero no sabía dónde meterse. Entonces, Christopher comenzó a hacer gestos cómicos con las manos, y posturas no menos extrañas, todo con la boca perfectamente cerrada. Siobhan le dio la espalda con cara de fastidio y le dijo al posadero:


-No quiere nada. Me voy a los baños.

Siobhan cogió a Christopher por la solapa y le arrastró hacia dentro.

-¡¡¿Pero bueno, a ti qué diablos te pasa?!! –gritó Siobhan enfurecida-. ¡¿Es que no puedes hablar?!

Christopher negó con la cabeza. La joven actriz se quedó con la boca abierta, mirando al espadachín perpleja. Él hizo un gesto de cerrar la boca con cordones y de abrir y cerrar una mano con forma similar al pico de un pato.

Siobhan no reaccionó. Christopher la miró con preocupación y le pasó la mano por delante de la cara, pero en la primera pasada Siobhan estalló:

-¡¡¡¡¡ABRE TU MALDITA BOCA!!!!!

Christopher se echó un poco hacia atrás sobresaltado, y entonces abrió la boca de par en par. Siobhan casi golpea su cabeza contra la pared, disgustada. Lanzó un enorme suspiro y dijo:

-¿Y de verdad voy a tener que ir contigo hasta las tierras Grulla?


*Escuela de las Artes Tsuma: La más prestigiosa escuela Grulla de teatro.
*Gempukku: Ceremonia de mayoría de edad
*Bushi: Guerrero
*Yojimbo: Guardaespaldas
*Ri: Medida de distancia japonesa. 1 ri = 4 km
*Jigoku: Infierno
*Heimin: Campesina
*Obi: Cinturón
*Mon: Heráldica

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